Como maristas compartimos con María la experencia transformadora
de sentirnos amados por Dios, siendo este el manantial que va a nu-
trir nuestra vida para la misión. Marcelino Champagnat, ya lo decía:
"Sin María no somos nada y con María lo tenemos todo, porque María
tiene siempre a su adorable hijo en sus brazos, o en su corazón".
En esta visita María quiere ocupar un lugar significativo en la vida de
la Familiia, en el corazón de cada uno de sus miembros.